Petrarca: su vida, su obra, su tiempo

Aunque los alumnos, por estos días, ya andan “desesperados” con las odas de Jonh Keats, quiero editar un nuevo tema sobre el Renacimiento y el Clasicismo, concretamente sobre Petrarca, ahora que la Fundación Juan March ha programado un ciclo de conferencias sobre la obra de Francesco Petrarca.

Francesco Petrarca (1304-1374) es recordado hoy sobre todo como el autor del Canzoniere que determinó durante siglos la forma y el contenido que el amor debía adoptar en poesía. Sin una estricta ordenación narrativa, pero concebido como un libro enterizo, en 366 poemas (ni más ni menos), el Canzoniere (más docta y propiamente titulado Rerum vulgarium fragmenta), estiliza por encima de cualquier anécdota una trayectoria espiritual, las diversas fases y facetas de la idolatría por una mujer a quien se designa como “Laura”. Pudo ser una gran dama, una lugareña o una cortesana, pero de su contrafigura en la realidad nada absolutamente sabemos: Petrarca sólo nos pinta una decoración exterior obviamente ficticia y el repertorio de las posibles actitudes interiores de un enamorado, del ardor a la tibieza, la favorable reinterpretación póstuma y el desengaño final.

Menos visible y sin embargo más honda ha sido la huella del Petrarca humanista. A decir verdad, si no hubiera escrito jamás una línea, ni en latín ni en romance, los autores clásicos que rescató y difundió bastarían para seguir honrándolo como fundador del humanismo y padre del Renacimiento. Pero, por otra parte, esos autores, de Cicerón a Vitruvio, distarían de haber tenido la fecundidad que alcanzaron si el Petrarca de la madurez no hubiera enseñado a leerlos y aprovecharlos en una larga serie de obras en prosa latina, animadas todas por idéntico propósito: mostrar cómo las buenas letras pueden y deben constituir el núcleo de una educación verdaderamente humana, explicar que los studia humanitatis no han de quedarse en mera retórica, sino traducirse “in actum”, ‘en hechos’, encauzarse “ad vitam”, salir al encuentro de la vida (Francisco Rico).

CONFERENCIAS

Petrarca: su vida, su obra, su tiempo (I)

Petrarca: su vida, su obra, su tiempo (y II)

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EL MOVIMIENTO ROMÁNTICO: LORD BYRON

Lord Byron o el sentimiento romántico


TEMA 4: La lírica romántica (Accede desde MOODLE)


Tal vez la figura de lord Byron sea más importante que su propia obra literaria. Es un rasgo que comparte con otros escritores. El ejemplo humano, la importancia del personaje literario, acaso oculte, en cierta medida, la obra del autor. Tal vez en el presente el nombre de lord Byron evoque la plenitud del Romanticismo, sin que su obra sea, precisamente, la que más favorezcan los estudiosos del Romanticismo. La singularidad de esta circunstancia la subraya el hecho de que Bertrand Russell dedicase un capítulo en su Historia de la filosofía occidental al poeta inglés. Coleridge habló durante buena parte de su vida del poema filosófico que estaba escribiendo su amigo Wordsworth, The Prelude. Sin embargo, a juicio de Bertrand Russell, Byron debe contarse entre quienes fueron «causas de cambio de la estructura social». Es difícil separar al personaje de su obra. Como, a su vez, es difícil separar a la persona del personaje. Hubo en la Europa anterior al siglo XIX ejemplos aislados de autores que fueron satánicos o que rozaron el malditismo, hubo don Juanes, condes de Villamediana o marqueses de Sade, pero estaba reservado a lord Byron la creación de un modelo específicamente moderno que se ha imitado y sigue imitándose con provecho. Los reflejos de ese descontento íntimo, la arrogancia rebelde, el desdén de las convenciones, la aspiración a lo absoluto y, por qué no, la frivolidad desdeñosa o el aristocratismo, real o fingido, son todos ellos elementos que todavía en el siglo XXI siguen proyectando su sombra. El origen de todos estos rasgos, no aislados, sino en su contradictorio conjunto, puede fijarse con frecuencia en lord Byron. (Dámaso López García)     

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Oscuridad

Tuve un sueño, que no era del todo un sueño.

El brillante sol se apagaba, y los astros

vagaban diluyéndose en el espacio eterno,

sin rayos, sin senderos, y la helada tierra

oscilaba ciega y oscureciéndose en el aire sin luna…

 

 

 

Camina bella, como la noche…

 

Camina bella, como la noche

De climas despejados y de cielos estrellados,

Y todo lo mejor de la oscuridad y de la luz

Resplandece en su aspecto y en sus ojos,

Enriquecida así por esa tierna luz

Que el cielo niega al vulgar día.

 

Una sombra de más, un rayo de menos,

Hubieran mermado la gracia inefable

Que se agita en cada trenza suya de negro brillo,

O ilumina suavemente su rostro,

Donde dulces pensamientos expresan

Cuán pura, cuán adorable es su morada.

 

Y en esa mejilla, y sobre esa frente,

Son tan suaves, tan tranquilas, y a la vez elocuentes,

Las sonrisas que vencen, los matices que iluminan

Y hablan de días vividos con felicidad.

Una mente en paz con todo,

¡Un corazón con inocente amor!

Versión de F. Maristany

 

 

No volveremos a vagar

 

EL MOVIMIENTO ROMÁNTICO: GIACOMO LEOPARDI

Giacomo Leopardi: preludios a un Romanticismo esencial

Giacomo Leopardi (Recanati, 1798-Nápoles, 1837) es el más genuino representante del Romanticismo italiano y uno de los más sobresalientes del europeo. Su obra se nutre de la vigorosa influencia de los clásicos, pero a la vez brota con ella la modernidad literaria en su país, produciendo un cambio de estética, sobre todo con los poemas de sus Canti (Cantos), pero a la vez con su revulsivo pensar. Precozmente comienza a aprender en los autores grecolatinos –sus amados antichi–, pero pronto otras lecturas de la rica biblioteca paterna, sus dotes de políglota y su encerrada y compleja vida en el Palacio familiar, produjeron en él una amalgama de la que brotaría un nuevo tiempo literario y precisamente en unos momentos en los que la historia de su país se ve sacudida por influencias foráneas, como la de la Revolución Francesa (decisiva también en los primeros años de otro poeta como Hölderlin) y sobre todo por la ocupación napoleónica de Italia.
Más allá, pues, de los valores y resultados de su ingente obra en varios géneros (poesía, teatro, narrativa, ensayo, diario, epistolario), la rica personalidad de Leopardi, sus tardíos viajes y amistades con los liberales de su tiempo, expresan unas grandes ansias de libertad que llenaron su corta vida a la vez con geniales hallazgos y con los frustrantes y negadores caminos de su filosofar, con un nihilismo que estallaría en sus ensayos, diálogos y pensamientos y, vivencialmente, durante sus últimos días en Nápoles.
Una personalidad literaria como la de Giacomo Leopardi, sólo puede equipararse, dentro del panorama de las Letras italianas, a los grandes maestros que le influyeron (Dante, Petrarca), así como a otros poetas europeos, coetáneos suyos (Novalis, Hölderlin, Keats, Shelley), que le acompañaron en la ingente tarea de traer con palabras nuevas un nuevo tiempo a la literatura, una nueva luz al conocimiento y, con sus versos, un más claro y emocionado sentir. (Antonio Colinas)

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POEMAS DE G. LEOPARDI

EL MOVIMIENTO ROMÁNTICO (2)

EL ESPÍRITU ROMÁNTICO

TEMA 4: Características del romanticismo (Accede desde MOODLE)

 

 

Imagen procedente de la Fundación Juan March

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EL MOVIMIENTO ROMÁNTICO (1): Remando al viento

Lord Byron

 

DATOS BIOGRÁFICOS

LORD BYRON

PERCY SHELLEY

MARY SHELLEY

JOHN W. POLIDORI

BYRON: Hay tres cosas que yo puedo hacer y usted no (…). Cruzar un río a nado, apagar una vela de un disparo a veinte pasos…Qué inútil es todo, ¿para qué cruzar un río, o disparar a una vela?
POLIDORI: ¿Y la tercera? (…). Ha dicho que eran tres cosas.
BYRON: Sí… Escribir un poema del que se han vendido diez mil copias en un solo día.

“Frases como estas pertenecen a una de las mejores películas españolas de todos los tiempos, la espléndida Remando al viento, dirigida en 1988 por Gonzalo Suárez. Esta película, se aproxima con mucha imaginación a las figuras reales de personajes como Lord Byron, John Polidori, la pareja formada por Percy B. y Mary Shelley o el filósofo William Godwin, narrando el proceso de creación de una de las grandes novelas románticas, una de las más populares e icónicas de todos los tiempos, Frankenstein, y con un enfoque realmente imaginativo, la perspectiva de una creación literaria que cobra vida hasta el punto de influir decisivamente en los destinos de quienes han asistido o colaborado en su nacimiento, de tal manera que la obra, surgida del reto de escribir un estremecedor cuanto de terror, propuesto por Byron a la luz de las velas una noche de tormenta en Villa Diodati, la casa cerca de Ginebra donde Byron se encontraba en 1816, se toma como punto de unión del trágico destino que tuvieron todos los personajes involucrados en la forja de una ficción en la que el nuevo Prometeo debía desafiar nuevamente a los dioses, suponiendo la fusión indivisible de la ficción creada con el destino humano…  (continúa en 39escalones.)

Adonáis de Percy Bysshe Shelley:

I

Murió Adonais y por su muerte lloro.
Llorad por Adonais, aunque las lágrimas
no deshagan la escarcha que les cubre.
Y tú, su hora fatal, la que, entre todas,
fuiste elegida para nuestro daño,
despierta a tus oscuras compañeras,
muéstrales tu tristeza y di: conmigo
murió Adonais, y en tanto que el futuro
a olvidar al pasado no se atreva,
perdurarán su fama y su destino
como una luz y un eco eternamente.

LV
El poderoso aliento que he invocado
en este canto, sobre mí desciende.
La barca de mi espíritu es llevada
a gran distancia de la orilla, lejos
del miedoso tropel cuyos navíos
jamás la vela a la tormenta dieron.
Se resquebrajan la maciza tierra
y los redondos cielos. Soy raptado
a una temible lejanía oscura…
Mientras el alma de Adonais, que arde
como un astro, a través del postrer velo
del firmamento, brilla y me ilumina
desde la estancia de los Inmortales.

Fragmentos del principio y del final de Adonais (traducción de Vicente Gaos, Colección Austral)

EL SIGLO XVIII: EL SIGLO DE LAS LUCES

LA ILUSTRACIÓN

TEMA 3: El siglo XVIII: La ilustración (Accede desde MOODLE)

(Fuente de la imagen)



LITERATURAS ANTIGUAS

Aunque ya hemos visto la unidad 1, desde el siguiente enlace podéis acceder a los recursos sobre Las literaturas antiguas.